Constancia

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sábado, 27 de abril de 2019

Mes de abril



Abril
Este mes ha sido el comienzo de mi última temporada  de carretera como junior.  Sigo en el equipo junior del CC Occidental, el Corbatas Pindal, que como novedad este año cuenta con el patrocinio de Corema 21, Instalaciones Lito, Onda Occidental,  Las Mestas y Parte Automóviles Torrelavega. 


Empecé tarde a entrenar (a diferencia de otros corredores, que solo se centran en la disciplina de carretera) porque estuve corriendo ciclo cross y necesitaba descansar. Y he estado compaginando este deporte con 2º de Bachillerato, que no me deja mucho tiempo para la bici entre semana, así que estoy falto de kilómetros.


Pero el ritmo se coge en las carreras, así que la primera carrera era en La Tenderina (Oviedo). Acabar era imposible para como estaba en ese momento, sabia que en el primer puerto lo iba a pasar bastante mal. ¿Solución? Estar en todos los ataques que había antes del puerto e intentar colarse en alguna escapada. Puede meterme en una aunque no aguanté todo el rato que duró. Efectivamente en el alto del puerto me echaron de carrera.


La siguiente era una Challenge  a muchos km de mi casa. Era en Carballo (Galicia), carrera preciosa y durísima que ya corrí el año pasado. El sábado era la crono-escalada en el pueblo de Razo, que salía en la playa y acababa en una pista en el monte. Acabé la prueba habiendo cogido al corredor que había salido delante de mí y con el otro que había salido delante de él, me veía con más gas del esperado, que no era mucho. Por la tarde tocaba etapa. El recorrido era durísimo. O ibas hacia arriba o hacia abajo, todo esto por carreteras estrechas y ratoneras. Se rompió la carrera antes del primer puerto, que era en el kilómetro 3. Luego pesé a aguantar la mitad de la ascensión con el reducido pelotón me quedé.  Me engancharon dos grupos por detrás y comenzamos a tirar mis compañeros de equipo y yo para intentar puntuar por equipos, pero como éramos unos 30 corredores ahí y solo tirábamos 4 o 5 nos sacaron de carrera. Al día siguiente tocaba la larga, donde aguanté hasta la última vuelta, exploté porque ya no había más.


Continuamos en Santillana del Mar en el Trofeo Santa Juliana, donde se celebró el regional el año pasado. Un circuito bastante duro también y que encima se fue a tope.  Me tostaron en la segunda vuelta. 


La semana siguiente acabamos yendo a Durango a correr otra Challenge de tres días. En general, íbamos rápido. Salíamos a cañón, subíamos a cañón, bajábamos a cañón… El primer día acabé, el segundo no me encontraba del todo bien y para rematarlo me caí (por suerte no me hice ni un rasguño, solo me estampé en un muro) y el ultimo… fue mortal desde la salida.


En resumen, estoy contento por cómo va la cosa, teniendo en cuenta lo que entreno voy bastante bien. Solo queda seguir haciendo kilómetros.





domingo, 16 de septiembre de 2018

Vuelta a España 2018


Unas fotucas de la Vuelta a España 2018 a su paso por Cantabria con la CRI entre Santillana del Mar y Torrelavega y de la salida desde Getxo del día siguiente.









viernes, 13 de julio de 2018

Circuto Cántabro Junior 2018 - El Camargués



Después de la carrera de Grado tocaba correr el Circuito Cántabro Junior, el “Camargues”. Era una vuelta de 2 días con un doble sector. 


La primera etapa de  60 km, era muy rápida (íbamos rodando tranquilos a 45 km/h), rompe piernas y por tanto dura. Por la tarde había cronoescalada al Churi, corta pero intensa. El día siguiente era el día grande con un recorrido de 108 km, con varios puertos y un calor asesino. Iba a ser una vuelta dura, con mucho ritmo y peligro.   
 

Llegamos a Maliaño, de donde salían las dos etapas de línea. Nos preparamos para la presentación de equipos, y después para salir. La salida fue extraña porque no me enteré que habían dado la salida oficial, porque el ritmo era  el mismo, íbamos a fuego cuando estaba el coche y cuando se quitó. Hicimos los primeros kilómetros en dirección Hoznayo por la costa con un bonito paisaje. Hacía bastante viento así que yo iba escondido en el grupo. 


Llegamos a Hoznayo y empezaron a pegar tirones. Se juntaron zonas estrechas con repechos y se originaron muchos cortes. Me quedé un poco pero enseguida reenganché con el grupo. En Solares, ya se acabó de romper para mí, las dos subidas hacia Heras me dejaron fuera de carrera. No era capaz de seguir el ritmo y peté. Y después de estar tirando en un grupo para seguir en carrera, nos retiraron.



No me hizo gracia que en esta altura de la temporada me quede en la primera etapa.



sábado, 30 de junio de 2018

5º Trofeo Santiago y Santa Ana de Juveniles - Grado (Asturias)



Y volvimos a correr a Asturias, esta vez a Grado. La última vez que corrí en esa comunidad, no me fue mal (Vuelta a la Montaña Central). 


Y después de la última carrera, no podía hacerlo peor, así que iba a pasármelo bien. Fuimos por la mañana a comer allí, porque si no se hacía muy tarde. Y nos dio el tiempo justo para comer, ya que en cuanto terminamos empezó a llover mucho. Pero cuando digo mucho, estoy diciendo muchísimo. Se inundó la zona en la que estábamos. Encima eran unas gotas enormes, que resonaban mucho dentro del coche. 

Y cuando pensábamos que iban a suspender la carrera, dejó de llover. Así que salimos.

Las carreteras asturianas son, en su mayoría, malas. Son resbaladizas, están descuidadas, tienen muchos baches. Y encima era una carrera con mucha gente, lo que la hacía peligrosa. Empecé mal. Iba atrás haciendo la goma en los pequeños repechos del principio de la carrera. 


Así que si no iba a acabar, pensé, iba a intentar algo. Y me fui a cabeza del grupo y justo se hizo una escapada. No me dio tiempo a meterme, pero se metió un compañero de equipo. Como se hizo un grupo majo, empezaron a saltar más corredores, así que salí con ellos, para intentar que no cogieran la escapada y si la cogían, pues me había metido con ellos. Y efectivamente pasó eso.  Nos cogieron, pero lo volví a intentar, y nada. Y lo volví a intentar, por tercera vez, y se formó un grupito. Y parecía que nos íbamos, pero enseguida se pusieron a tirar y echaron abajo nuestros intentos. Y nos metieron a una carretera muy mala, donde se rompió el grupo y me quedé fuera. Al cabo de un rato,  volvimos a entrar. Seguimos rodando prácticamente todo por llano, hasta que llegamos al puerto. Se hicieron grupos y cortes, y me metí en uno de ellos. Las bajadas estaban muy mal, y hubo muchas caídas. Yo bajaba con cuidado. Veía todas las caídas que se estaban produciendo. Había gente en la carretera, gente en las cunetas, gente en los prados. 


Y no quedaba nada para acabar por lo que arriesgar ahí era tontería. Llegamos a meta en un grupo, donde quedamos en entrar todos juntos, porque habíamos estado colaborando entre casi todos para llegar a meta, a excepción de alguna persona, que nos atacó en meta.


Estaba contento, porque había acabado bien pese a no haberme encontrado bien al principio.   

jueves, 28 de junio de 2018

II Gran Premio "El Baruco" Igollo de Camargo



Después de la Vuelta al Besaya, tocaba ir a correr a Igollo de Camargo, carrera organizada por Miguel Movellan, padre de mi compañero de equipo Víctor. La carrera se presentaba dura. Era larga, muy rompe piernas (se subía dos veces el Churi), y además entre semana (normalmente se va más rápido y la Guardia Civil te retira antes).




Pues después de prepararlo todo, firmar, calentar… nos fuimos a la salida.  Fuimos neutralizados hasta Bezana, pero parecía que íbamos en carrera. Dieron la salida oficial, y pasó como en la carrera de Cacicedo. 



Atacaron dos componentes del MMR en el mismo sitio. La diferencia, es que esta vez eran los que más andaban. Aguanté a duras penas hasta el alto de San Mateo, donde se tranquilizo la cosa (lo justo). Y en Piedras Negras ya se acabo mi aguante en el grupo. 




Volvieron a atacar y me quedé en otro grupo. Fuimos colaborando, luchando por volver a entrar al pelotón.  Nos retiraron poco después. Así fue la carrera que al final acabaron bastantes menos de la mitad de los que habíamos salido.


Me dio rabia haber ido allí para quedarme en la primera vuelta.



viernes, 22 de junio de 2018

Vuelta al Besaya junior 2018



Y llegó mi primera Vuelta al Besaya como junior. Eran cuatro etapas en cuatro días seguidos, de jueves a domingo. Aparte del nivel de los corredores y equipos que venían a correr, que iban a poner un ritmo demoledor, el recorrido era muy exigente. 



La primera etapa, que es a la que nos dirigíamos salía de Los Corrales de Buelna, donde se encuentra la sede del club organizador (Bathco), dábamos una vuelta por San Felices de Buelna, Barros para volver a la salida donde encontraríamos una meta volante. Luego iríamos a Hijas (premio de la montaña) y después a hacia la Vega de Pas, para subir La Braguía y bajar a Villacarriedo, para llegar a Cabárceno, donde la etapa acabaría después de las duras rampas que allí nos esperaban.




Hubo presentación de equipos, y uno a uno nos fueron nombrando a todos los corredores, para formar la parrilla de salida.  




Salimos neutralizados un poco y en cuanto dieron la salida oficial empezó el ritmo que iba a acompañar toda la etapa. Dimos la primera vuelta. Yo iba resguardado en el grupo, intentado no caerme y no quedarme. Llegamos a Hijas y empezaron los arreones para el llevarse los puntos de la montaña. Yo iba aguantando bien, pero no quería bajar el ritmo porque si frenaba un poco me quedaba en el sitio. Y fue pensarlo y trabarnos varios corredores con la moto. Me solté del grupo, pero al poco de llegar abajo, volvimos a enganchar. Y otra vez me volví a resguardar en el grupo para llegar a la Braguía lo más fresco posible. Me encontraba bien, no iba sufriendo mucho, por lo menos hasta que nos acercábamos a la Vega de Pas, porque ahí ya me empezaron a doler las piernas. En el puerto ya fue un “sálvese quien pueda”, y cada uno subía a su ritmo. No conocía la subida y sufrí un poco al principio pero hasta que cogí pedalada. 


Después hice el descenso con otros dos corredores. Nos adelantó un coche de un equipo y estuvimos un rato detrás de él, hasta que pegó un acelerón y se fue al grupo de delante (estábamos a punto de cogerlo), y se los llevó. Entonces perdimos de vista al grupo. Nos juntamos varios y empezamos a colaborar para llegar a meta, que no quedaba nada. Y a falta de 5 km, en Sarón, nos retiraron de carrera. No podían, porque en el reglamento de la prueba ponía que el tiempo de fuera de control eran 25 minutos y nosotros no llevábamos tanto. Llegamos a Cabárceno, y allí fue donde peor lo pasé de toda la etapa. Las ramponas que teníamos que subir parecían muros. Y medio muerto, llegué a meta con un grupo, pero no nos clasificaron.



Y después de quejarse mi director y luchar por que pudiera salir al día siguiente, me dijeron que si. Así que me marché a casa pensando que sí. Más tarde llamaron que el director de arbitraje se opuso a que saliéramos.  



Y por la mañana volvieron a llamar, después de haber asumido que no iba a salir, para decirme que después de poner un queja a la organización habían repescado a todos los que llegaron con menos de 25 min.


La segunda etapa era muy ratonera al principio, por una carretera muy estrecha y muy rompe piernas a la que dábamos dos vueltas, para ir al Alto de San Martin (premio de la montaña), después Hijas (premio de la montaña, también) y luego el mismo circuito en Los Corrales que la primera etapa para acabar en Bostronizo (efectivamente, premio de la montaña también). Era muy importante salir por delante, porque iba a haber una escabechina en el primer circuito. Y aunque lo intenté, entre 200 corredores no pude pasar a todos. Y me quedé cortado en la primera subida. 



Después por mucho que me esforzaba, el pelotón solo me metía más tiempo. Me metí en varios grupos, hasta que finalmente me quitaron en Hijas. Y así se termino mi experiencia en la Vuelta al Besaya 2018, llegué en una grupeta con otros corredores para ver llegar a mis compañeros.