Constancia

Constancia

lunes, 2 de noviembre de 2015

CX Carranza 2015


Después de una muy larga semana, después de las carreras de Medina y Villarcayo, tocaba Carranza, que aunque es un circuito que no me gusta mucho, tenía ganas de correr.  Nos levantamos muy pronto, porque por desgracia, corríamos los primeros. Justo, esa noche llovió bastante y estaba todo embarrado.



Llegamos allí, aparcamos y nos fuimos a dar una vuelta al circuito, para reconocerle. Estaba muy resbaladizo y había muchos tramos que era imposible hacer montado, como la herradura (que en las demás carreras si se podía que salió el sol y se secó).  Por lo menos con barro el circuito ganaba mucho.  Mientras dábamos la vuelta me di cuenta de que iba bajo de altura, y era muy raro porque las tenía preparadas y estaban bien. Pensé que se había bajado el sillín solo así que no le di más vueltas. Estiramos y luego hicimos rodillo, todos muy nerviosos. 




Cuando ya nos tocó ir a la salida, nos colocamos muy rápido. Los árbitros llamaron por el ranking de las carreras del País Vasco, y como yo no había corrido ninguna, me pusieron con los demás que tampoco lo habían hecho por detrás e hicieron un sorteo. Como siempre, salieron primero las chicas y tres minutos después nosotros.
Salí como pude, esquivando gente. Entramos en el primer prado, que resbalaba muchísimo. Íbamos tres corredores del BigMat-Sallende casi seguidos porque había un corredor entre mi compañero Adrian y yo.




No me encontraba bien, iba incomodo en la bici y me dolían las rodillas. Me dejaron atrás. Iba a mi ritmo porque no podía acelerar. No me daban las piernas.  Cada vez que tenía que bajarme iba casi cojeando. En un “repechucu”, al lado de las piscinas pise mal, resbalé y me fui. La bici tenía una carga de barro considerable así que tuve que cambiar de bici, que ya no avanzaba ni frenaba. En la curva de meta iba fuerte y la gente que estaba allí empezó a gritar que parara porque me iba, y yo intentado frenar todo lo que pude casi me dejo allí las manos. Me di cuenta que iba bajo también en la bici que llevaba, y al cambiar en el box a la otra, también. No estaba acostumbrado a la bici que había cogido ya que no había tenido ocasión de poder probarla.


Iba como podía, intentando seguir un ritmo pero no podía. Vi que tenía allí a Adrián y a Andrés (mis compañeros de equipo) y me propuse alcanzarlos. Los vi que no iban mucho mejor que yo y me animó bastante. Aceleré y al final entramos los tres seguidos a poco tiempo los unos de los otros. Al acabar no podía estirar ninguna de las dos piernas y no podía andar. Luego me enteré que entré el 21º, y por fin, que ya en Villarcayo estuve cerca, cobré. Yo creo que han sido los seis euros que más ilusión me han hecho en mi vida, más que cuando me encontré 50 en una papelera. En serio.






Al final resultó que lo de las rodillas era que tenía todas las bicis bajas de altura, porque parece que pegué un estirón en una semana, ya que me quedaba todo pequeño. #BigMatTeam





Fotos de las carreras:



jueves, 29 de octubre de 2015

CX Villarcayo 2015


Después de Medina, llegamos a casa un poco tarde. Dormí todo lo que pude y por la mañana preparado para la carrera, partimos hacia Villarcayo.



Estaba nervioso, no tanto como en Medina pero estaba nervioso. Llegamos, dimos unas vueltas y luego nos preparamos para la carrera. El circuito era llano aunque muy bonito, es el que menos me gusta de los de ese “finde”  ya que es más para carreteros. La parte que menos me gustaba era la de los boxes que se me hacia eterno. Lo que me más me gustaba era la parte anterior a la arena con varios zigzags y montículos y la propia arena.



Hicimos rodillo, y nos fuimos a la salida. Y allí dimos varias vueltas porque iba con mucho retraso. Vino el árbitro y pusieron  primero a las chicas, y otra vez a contar el tiempo que nos quedaba para salir. Y nos pusimos muy, muy nerviosos.




Dieron la salida y salí lo mejor que pude desde atrás. Otro corredor me embistió literalmente con la cabeza y casi nos vamos al suelo. Entramos en la campa y fui adelantando posiciones como podía. Iba remontando hasta que ya se rompió la carrera y cada uno empezaba a ir a su sitio. En la arena hacía varios adelantamientos ya que es un sitio donde voy bastante bien. En la carretera perdía un poco pero lo recuperaba en los zigzags. Iba cansado del día anterior, pero tenía que ser un fin de semana espectacular y quería darlo todo. Seguía a mi ritmo, sin parar y sin acelerar más de lo necesario. Iba cogiendo a gente poco a poco.  




Cogí a Andrés que tiene una salida muy explosiva y se había ido desde el principio. Y cuando fuimos a pasar a una corredora, Andrés se la jugó y pinchó. Le dejé atrás. Grité al pasar por box que este había pinchado y seguí para delante. Iba quemado pero aun así en cada vuelta hacía mejor tiempo. Tenía un grupo delante de mí y me lancé en persecución.  Iba a hacer el adelantamiento en la arena, que sabía que ahí me iba a defender bien y ataqué. Pero en la curva de arena entre por fuera y casi me voy al suelo. 





Y se me fueron un poco. Me sacaban todavía antes de llegar a contrameta pero en los tablones les recorté todo y entré con ellos en la recta de meta. Uno de ellos se cayó y le pasé y entre justo con el otro. Me quedé el 26º al final.





Luego comimos y pasamos la tarde allí, seguimos sumando kilómetros. #BigMatTeam

domingo, 25 de octubre de 2015

Ciclocross de Medina 2015


Desde que empecé a correr ciclo cross, siempre he soñado con correr en cadetes. El cx es mi deporte favorito, e ir a las carreras a verlo  me encanta, por el ambiente, la dureza y lo divertido que es. Y por fin este año, me tocó ya.  Debutaba en CX como Big Mat Sallende, con mis compañeros de Colindres.



Empezamos la temporada en Medina y Villarcayo. Son dos carreras que me encantan, sobre todo Medina, ya que es más divertido por los sitios técnicos.




Llegamos pronto. Fuimos a dar una vuelta “a pata” para ver el circuito. Después vimos correr a las escuelas y nos fuimos a comer a un restaurante a las doce. Comimos bien y entre risas. Preparamos las bicis y en el parón que hicieron en la carrera para comer, entrenamos un poco el circuito con las bicis. Después hicimos rodillo y a la salida a las tres de la tarde. Estábamos muy, pero que muy nerviosos. Veíamos a los demás corredores que nos sacaban como tres o cuatro cabezas y nos asustamos. En la salida éramos bastantes, no como en escuelas, que como dice un amigo mío éramos “cuatro pelagatos”. Salieron las chicas. Nosotros salíamos 3 minutos más tarde. 



Y el árbitro empezaba:

-Quedan 2 minutos, corredores- Y nosotros nos poníamos más nerviosos.
-Queda 1 minuto, corredores- Y nosotros agarrábamos fuerte el manillar.
-Quedan 30 segundos, corredores- Y yo ya temblaba.





Y entonces el árbitro se apartó, se puso el silbato en la boca y los de primera fila (yo estaba en tercera) dieron un pedal, se dieron cuenta que no había pitado y pararon, y justo pitó.




Me colé entre algunos corredores que seguían parados cuando pitó, pero me coloqué mal para la curva y me cerraron todos. No quería venirme arriba y gastar demasiada energía. Así que cogí mi ritmo y para delante. Había mucha gente. Te venían por todos los lados. Si te cerrabas a un lado, había alguien. Si te cerrabas a otro, había también.  Pasé los tablones lo más rápido que pude y adelanté a Oier Mazón, mi antiguo compañero de equipo en Ramales, que se había caído.  Andrés era el que más adelantado estaba del equipo y le veía al fondo.




Vi al “cámara” de Senderos Rojos, Isaac, y le saludé, jeje. Iba con Oier y cogimos a un asturiano. Era un corredor con el que empecé y seguimos corriendo juntos.  Oier le pasó. El otro se le quedó mirando. Y le estaba pasando yo, y en cuanto me vio, se cerró. Me cabreé. Esperé un poco, y lo volví a intentar. Y el volvió a hacer lo mismo. Llegamos juntos a las escaleras, y subiéndolas me puso a la par suya. El intentó poner su bici para que no le pasara yo, y perdió el equilibrio y se cayó. Estuve tentando a gritarle karma pero seguí para delante. Empecé a encontrarme mejor, a recortar metros con los de delante y a mejorar los tiempos por vuelta. Iba cogiendo a gente. Y también me iban cogiendo a mí. Iba súper contento, pasándolo en grande. 




A veces me costaba respirar a causa del polvo, que me  fastidiaba en la boca y en la garganta. Me caí en una curva por entrar demasiado fuerte. En las escaleras, una de las veces, entré a “cañón”,  me bajé, la bici se embaló y rebotó.  Me enganché como pude a la cuerda que había. Y no voy a mentir, me vi en el rio en ese momento. Cogí a Andrés, fuimos juntos un rato y después se quedó. En la última vuelta iba fuerte, sabía que había que darlo todo ya. Mi padre iba corriendo detrás de mí. Yo flipaba porque yo pensaba que yo iba rápido, pero es que él corriendo animándome me adelantaba. Iba casi tan nervioso como yo. 





Tenía a uno delante de mí, y quería cogerle (imagínate como, que subía las escaleras de tres en tres…).  Entré en meta contentísimo, porque había acabado genial y lo había pasado como un enano. Al final entré el 29. #BigMatTeam




Fotos de las carreras: