Constancia

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sábado, 15 de julio de 2017

XLVII Memorial Juan Manuel Fernandez - Mareo (Asturias)


Después de la carrera de Igollo, la siguiente cita se encontraba en Mareo (Gijón).  Como estaba lejos, fuimos por la mañana, comimos allí (donde se encuentra la residencia del Sporting). 

Después de descansar un rato, fuimos a dar una vuelta en coche al circuito donde íbamos a correr. Era un circuito de aproximadamente unos 10 km donde había que estar delante, y muy atento. Era estrecho, muy rompe piernas (había muchos repechos cortos pero intensos, largas bajadas…), y sobre todo, muy ratonero (había muchas, muchas curvas).
Fuimos a la zona de salida, nos preparamos, firmamos y luego a calentar fuimos. Y después a la salida. No nos encontrábamos bien del todo ninguno del equipo, nos dolía la tripa, algo no nos había sentado bien.


No era neutralizada por lo que nada más salir, hubo ataque y escapada de unos seis o siete corredores. A partir de ahí, el MMR y algún corredor más empezó a controlar la carrera. Estaban en primera fila todo el rato, ellos ponían el ritmo, no dejaban a nadie atacar y siempre tensaban en los repechos, sobre todo en el más fuerte. Así que yo iba detrás de ellos. Acabamos la primera vuelta y la cosa se mantenía. La gente atacaba pero no dejaban que nadie se fuera. Y yo aguantaba en el grupo pese que no estaba al 100%. Y la cosa se fastidio en la tercera vuelta. Yo aguantaba más o menos bien los acelerones en los repechos, pero en esa vuelta hubo un ataque en la subida más fuerte del circuito y ahí se partió el grupo y yo me quedé. Pero de los restos del pelotón, poco a poco nos íbamos juntando más corredores en el grupo perseguidor, donde íbamos dando relevos para ver si éramos capaces de coger al pelotón. De cuando en cuando había algún ataque, a los cuales los corredores respondían con gritos y era normal. Íbamos trabajando todos juntos y tenía que venir alguien para romper el grupo.



Al final llegamos el grupo al sprint, a 50 km/h en la recta de meta que tiraba para arriba.



Aunque no era mi mejor día, había aguantado bien, así que a seguir trabajando para el siguiente objetivo.

Fotos: Alberto Carrera Cagigas

XLVII MEMORIAL JUAN MANUEL FERNANDEZ - Mareo (Asturias)


Después de la carrera de Igollo, la siguiente cita se encontraba en Mareo (Gijón).  Como estaba lejos, fuimos por la mañana, comimos allí (donde se encuentra la residencia del Sporting). 


Después de descansar un rato, fuimos a dar una vuelta en coche al circuito donde íbamos a correr. Era un circuito de aproximadamente unos 10 km donde había que estar delante, y muy atento. Era estrecho, muy rompe piernas (había muchos repechos cortos pero intensos, largas bajadas…), y sobre todo, muy ratonero (había muchas, muchas curvas).

Fuimos a la zona de salida, nos preparamos, firmamos y luego a calentar fuimos. Y después a la salida. No nos encontrábamos bien del todo ninguno del equipo, nos dolía la tripa, algo no nos había sentado bien.

No era neutralizada por lo que nada más salir, hubo ataque y escapada de unos seis o siete corredores. A partir de ahí, el MMR y algún corredor más empezó a controlar la carrera. Estaban en primera fila todo el rato, ellos ponían el ritmo, no dejaban a nadie atacar y siempre tensaban en los repechos, sobre todo en el más fuerte. Así que yo iba detrás de ellos. Acabamos la primera vuelta y la cosa se mantenía. La gente atacaba pero no dejaban que nadie se fuera. Y yo aguantaba en el grupo pese que no estaba al 100%. 


Y la cosa se fastidio en la tercera vuelta. Yo aguantaba más o menos bien los acelerones en los repechos, pero en esa vuelta hubo un ataque en la subida más fuerte del circuito y ahí se partió el grupo y yo me quedé. Pero de los restos del pelotón, poco a poco nos íbamos juntando más corredores en el grupo perseguidor, donde íbamos dando relevos para ver si éramos capaces de coger al pelotón. De cuando en cuando había algún ataque, a los cuales los corredores respondían con gritos y era normal. Íbamos trabajando todos juntos y tenía que venir alguien para romper el grupo.



Al final llegamos el grupo al sprint, a 50 km/h en la recta de meta que tiraba para arriba.


Aunque no era mi mejor día, había aguantado bien, así que a seguir trabajando para el siguiente objetivo.

martes, 11 de julio de 2017

Premio San Benito de cadetes de Igollo 2017


Dos días después de llegar de Ávila, todavía cansados del viaje y la experiencia, fuimos a correr a Igollo, el mismo lugar donde corrimos el Campeonato regional, aunque esta vez el circuito no era tan rompe piernas como el aquel.


Llegamos y hacia bastante calor, así que nos sentamos tranquilamente. Luego fuimos a firmar y después de recibir instrucciones, a calentar.



La carrera empezó, y me puse cerca de la cabeza. Dimos una vuelta sin muchos incidentes, claramente hubo ataques pero nada fuera de lo normal. Llegamos a meta, el pelotón se había cortado un poco porque la carretera que había justo antes de la zona de llegada, era estrecha en subida y luego bajada, y ahí íbamos en fila. Por ello me quedé un poco rezagado. En cuanto llegué otra vez, me coloqué en segunda fila detrás de Julio, porque llegábamos a una zona bastante conflictiva.



Hicieron un amago de ataque para salir en una foto, y en cuanto la cosa pareció que se iba a calmar, Julio metió un arreón. Yo no tenía pensado salir pero en cuanto vi acelerar a mi compañero salí detrás. Nos marchamos tres corredores, Julio y yo, los cuales íbamos dando relevos y otro corredor del Efrain que se quedó detrás nuestro sin moverse para nada.


Aguantamos varios kilómetros escapados pero ya llegó un momento que varios corredores estaban saltando a por nosotros y nos acabaron pillando. Me cogí un sitio en el pelotón cerca de la cabeza y ahí me quedé hasta que nos acercábamos al final de la vuelta, y después de varios ataques volví a saltar, pero me cogieron rápido. Y peté, en la cuesta que había previa a meta, me quedé descolgado y estuve un rato descolgado yo solo, saltando de coche en coche a ver si entraba otra vez. Y  entré, y ahí aguanté hasta que llegamos al Churi. Subí con un grupo, y cuando íbamos bajando cada vez se hacía más grande. Íbamos a relevos hasta que nos acercamos a la llegada, donde alguien empezó el sprint y yo, salté a por todas soltándoles en el sprint.




Muy contento por cómo están yendo las cosas, a seguir así para la Vuelta al Besaya. 



sábado, 8 de julio de 2017

Campeonato de España Btt 2017 Cadete - Avila


Y llegó la hora. Nos levantamos pronto. Desayunamos, nos preparamos, cogimos las maletas y nos fuimos. Un rato después aparecimos en Torrelavega, en el velódromo Oscar Freire, donde esperaba el autobús del Racing de Santander. Con él, el conductor que nos llevó el pasado verano a Mérida, al Campeonato de España Escolar de Carretera y Btt, y que este año nos llevaría a Ávila (Castilla y León). Así pues cuando toda la selección estaba preparada, las bicis y demás equipaje cargado y nos hicimos la foto de rigor, montamos en el bus e iniciamos el viaje.



Tardamos unas horas en llegar a nuestro hotel, El Espinar, que se encontraba en un pueblo del mismo nombre a 40 km de Ávila. No hacía calor como nosotros pensábamos, aunque tampoco hacia frio… todavía.




Comimos allí, bastante bien. Luego fuimos a las habitaciones a descansar un poco antes de ir a ver el circuito. Pero empezó a llover bastante. Aún así cuando pareció despejar un poco fuimos a ver el circuito. Llegamos a Ávila y estaba prácticamente inundado. Por las calles bajaban ríos de todo lo que caía. Y llegamos al circuito y no estaba marcado. Solo vimos algún que otro sendero y conejos, muchos conejos. Total, que no vimos nada. Decepcionados y empapados volvimos al hotel. Dejamos las bicis, ducha rápida y a cenar.




Al día siguiente nos levantamos prontito para a ver si habían puesto algo del circuito porque estaban poniendo estacas el día anterior cuando nos marchábamos. Estábamos asustados por la granizada que había caído a las tantas de la mañana, con granizos del tamaño de pelotas de golf.


Fuimos hacia Ávila, llovía bastante, y cada metro que nos acercábamos a la ciudad se iba volviendo más oscuro y cada vez llovía más. Hasta que dejó de llover, pero solo para granizar muy fuerte. Como bajamos a Ávila buscando calor no teníamos ropa de invierno, así que tuvimos que ir al decathlón a comprar chubasqueros. Y tal como esperábamos, el circuito seguía sin estar marcado. Así que seguimos buscando senderucus, pero sin saber cómo era. 



Volvimos al hotel y después nos comunicaron que habían suspendido las pruebas de ese viernes porque estaba todo inundado, llovía mucho y hacia muy mal tiempo.




Por la tarde insistimos, fuimos a dar otra vuelta, andando para ver como avanzaban en el marcaje del circuito. Aun así seguía sin estar marcado entero aunque ya se podía ver algo. El circuito era bonito, muy rápido y poco sitios técnicos como puedes encontrar en otras carreras como las del open vasco o de la Copa de España. Pero era muy estrecho. No puedes organizar un circuito para un campeonato así siendo tan estrecho debido a que tienes que dejar sitio para pasar bien.




Por que jugarse un Nacional solo por la salida no es justo, uno puede tener posibilidades pero no poder adelantar y no poder optar a nada. Prácticamente era por pista, aunque tenía varios sitios de senderos, un poco de barro que había aparecido por las lluvias. Tenía subidas duras que vuelta tras vuelta (dábamos 5) te desgastaban mucho. Las bajadas eran bastante divertidas. Aunque estaba mojado y las piedras resbalaban muchísimo, no me importaba mucho porque aunque todavía quedaba granizo en el suelo de por la mañana, ya salía el sol y parecía que la tormenta se alejaba. Y era así, que calor pudo hacer el resto del fin de semana.



Al día siguiente nos tocaba. Por fin volvieron a cambiar la hora de nuestra carrera. No queríamos que fuera a la una como el año pasado, a 48ºC y un golpe de calor por metro cuadrado. Lo cambiaron a las cinco y nos quejamos. ¿Por qué no podía ser como antes? Por la mañana prontito, como se hacía antes. Y nos escucharon.


Llegamos allí, dimos una vuelta completa al circuito (por fin). Me encontraba bien, nervioso pero bien. Vimos la carrera de las chicas, animando a Elena y nos pusimos a calentar. 


Luego fuimos a la salida. Yo sabía que mi carrera estaba perdida ya desde antes de salir. Me explico, éramos 69 corredores. Mi lugar en la salida era el 67. Además el circuito no ayudaba como había dicho antes.
La salida se hacía en una pista, y al poco de salir curva cerrada con una subidita, hacia unas piedras que se estrechaba muy rápido. Me puse por fuera para evitar lo trabones que iba a ver por dentro, al cerrarse unos a otros. 




Para colmo, nada más pitar el árbitro y salir a muerte, hubo un incidente o caída o no sé qué paso en realidad, pero aun así tuve que frenar para no llevármelo por delante. Y así llegué el último a la primera curva. Estaban todos trabados ya, así que salté en marcha y empecé a correr y a pegar brincos entre corredores. Aun así, no entrabamos todos y muchas veces tenías que esperar parado. Cuando podía pasaba a quien podía. Iba bien. Me encontraba muy bien de piernas, a la vista está que iba cogiendo gente poco a poco y les pasaba y les dejaba. Cogí a Álvaro Cobo, que venía con la selección de Cantabria y empezó nuestra carrera juntos. Los corredores de delante se habían distanciado mucho por lo que tuvimos que poner un ritmo muy fuerte para poder cogerlos. Íbamos recortando mucho a los de delante, les cogíamos, y les dejábamos. Álvaro tiraba en las bajadas porque al ser más técnico que yo, bajaba más rápido y a mí me ayudaba, el llano le compartíamos y la subida tiraba yo, que me encontraba verdaderamente bien. Cogíamos a los corredores de uno en uno, de dos en dos a lo sumo pero íbamos muy distanciados.  


Al acabar una bajada, Álvaro se cayó. Pegó un buen tortazo, y yo detrás casi le atropello, pero conseguimos salir rápido. Si hubiera tirado me hubiera ido, pero no iba a dejar a Álvaro ahí, así que espere un poco y rápidamente volvimos a coger ritmo. Estuvieron a punto de doblarnos, habíamos perdido mucho tiempo (baje un minuto para la siguiente vuelta) pero llegamos bien a meta. Entramos de la mano, en las posiciones 53º y 54º. 


Muy contento con mis sensaciones, iba muy muy bien, comparado con cómo me había encontrado hacia unas pocas semanas. 




Por la tarde fuimos a ver a nuestros compañeros las pruebas de crono y de las de línea de los infantiles. Ahí Cantabria se alzó con la victoria de Iván Bonilla.




Al día siguiente tocaba ir a ver las pruebas de línea de los cadetes, y después nos despedimos de Ávila y volvimos a casa.



Buenos momentos que pasamos en Avila

Otra gran experiencia.







sábado, 1 de julio de 2017

9ª Prueba del Open de Euskadi de Btt 2017 - Valmaseda


Y para seguir con la preparación, fuimos a Valmaseda, una de las últimas carreras del Open Vasco. Después de estar varios días lloviendo, el circuito estaba súper embarrado.

Llegamos pronto por la mañana, fuimos a dar una vuelta al circuito. Me encantó, era precioso. Sin barro hubiera sido muy divertido de hacer, era un circuito técnico y bien hecho. Tenía tramos de bosque, de sendero, pasos de rio… en general era completo y me gustaba.

Comimos allí, luego estuvimos hablando tranquilamente antes de la carrera. Un rato antes de salir nos pusimos a calentar.


La salida no me gustaba. Estaba muy atrás y preveía que tendría que salir por fuera de la pista para no quedarme muy rezagado. Y así fue, nada más pitar el árbitro, yo salí por fuera.



Aun así salí atrás. Para cuando llegamos al circuito iba muy atrás. Gracias a la embarrada empecé a pasar a muchos corredores, aprovechando que corro bien. Mantenía mi ritmo en las subidas (cuando iba en bici), en las bajadas ni me lo pensaba, me apeaba de la bici y bajaba dando brincos. Más de uno me pregunto “¿Has pinchado o algo?” pero no, bajaba más rápido así. No sabía cómo iba, y mejor así. Iba sin ninguna presión, a la semana siguiente tenía el Campeonato de España por lo que no quería arriesgar nada de más.

Llegué a meta la primera de las dos vueltas que tenía que dar y me dijeron que iba séptimo. Seguí mi ritmo, seguí corriendo. La verdad es que me encontraba muy bien, por fin desde la caída en Izkue no me encontraba así. Adelanté al cadete que tenía delante y acabé la carrera después de resbalar por una bajada y bajé sentado sobre mi pie.

 Llegué en 6ª posición a meta muy contento con mis sensaciones y preparado para los Nacionales.